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Bea Garrido

El yoga llegó a mi vida para cambiarla de arriba a abajo en medio del estrés de un trabajo muy exigente.
Lo que empezó siendo una actividad regular para desconectar, me acabó rodeando de maestros internacionales y futuros profesores de los que he aprendido mucho y que me llevaron a plantearme una faceta de mi vida que jamás hubiera imaginado.

Un tiempo después ahí estaba, embarazada, descubriendo un cuerpo nuevo cada vez que me sentaba en la esterilla de yoga mientras calculaba el tiempo en semanas.

Alguien me dio el mejor consejo que me han dado: búscate una tribu. Así, de repente, me ví rodeada de mujeres inspiradoras, fuertes, empoderadas, y no pude más que dejarme llevar y disfrutar de algo casi mágico, el crear vida, mi cuerpo como casa, sostén y refugio.

Una vez más, el yoga estaba ahí para acompañarme y ayudarme a aceptarme. Mientras disfruto de mi maternidad, estoy muy feliz de poder acompañar a las futuras madres compartiendo mi práctica con respeto, humildad, y ganas de seguir aprendiendo.