Vero Russo

Me llaman Vero, mamá, verito, che, negra i no me acuerdo cómo más. Soy muchas personas, como todas, según quién y cómo me mire. Soy mamá de 2 niños, hermana de 6, amiga de unas cuantas y, entre otras tantas, profesora de Yoga… o como me gusta más: facilitadora de Yoga.

Creo que es un recurso precioso para el viaje que es la vida, una manera de estar o de volver a ese centro donde estamos en paz. Y en ese viaje respiramos, estiramos, movilizamos órganos y estructura, fortalecemos, sentimos, aceptamos como estamos, y es válido aquello que nos sucede.

Comparto el Yoga con mamás y con los bebés aún dentro, luego cuando salen, otra vez cuando crecen, luego cuando ya son personas adultas y así, durante toda la vida, pues veo que puede estar siempre presente y siempre nos será útil.

Nací y crecí en Argentina, en pueblos con viento y sin lluvia, luego en ciudades con lluvia y sin viento. Viajé, estudié -sin acabar y construyendo grandes amistades- y conocí el Yoga. Así que desde hace 17 años comparto esta filosofía práctica a través de diferentes estilos y veo que el momento de la maternidad es propicio para conectar con la esencia, para sentir, para respirar, para reconocer cómo estamos y para contactar con ese ser que está dentro gestándose, preparándose para venir a este mundo.

Ofrezco todas mis herramientas para que el camino sea consciente.