¿Te has preguntado alguna vez cómo sería retomar tu práctica de yoga y al mismo tiempo reconectar contigo misma tras un periodo de pausa… sin sentir presión, sin compararte, y sintiéndote acompañada? Hoy te invitamos a hacerlo desde la calma, desde la raíz, y a descubrir por qué Mamayoga es el espacio perfecto para este reencuentro contigo.
Volver al yoga tras una pausa
A veces dejamos el yoga por un tiempo, porque llega el verano, porque la vida cambia o porque, simplemente, se nos llena de cosas. Y está bien, de verdad. Pero más allá de parar la rutina, a veces también nos alejamos un poquito del cuerpo, de la respiración, de esa calma que nos hace sentir presentes. Y sin darnos cuenta, aparece el estrés, la prisa o esa vocecita que nos exige demasiado.
Volver al yoga no va de hacerlo “como antes”. Va de volver desde donde estás hoy, con suavidad, con respeto y con ganas de sentirte bien otra vez.
En Mamayoga te acompañamos justo en ese momento. Puedes venir al centro, practicar desde casa o combinar ambas cosas: tú eliges tu manera de volver y tu ritmo.
Una invitación suave para retomar tu práctica
Sabemos que volver a la rutina después de una pausa puede costar un poquito. Por eso, este otoño queremos acompañarte en ese regreso, con calma y cariño.
En nuestro Aula Virtual hemos preparado un rincón muy especial para ti: un espacio para reconectar con tu práctica, con tu respiración y contigo misma. Se trata de una serie de clases impartidas por nuestra profe Sol Mirábile.
Etapa Semilla: conectar con la raíz
Como en toda vuelta, hay un primer paso: sembrar la intención de volver. Esa semillita que te dice “ya es momento de reconectar”, sin prisas y con mucho amor.
En nuestra clase Semilla: conectar con la raíz, mezclamos la dulzura del Yin con la fuerza del Hatha para ayudarte a recuperar estabilidad y equilibrio por dentro. A través de posturas suaves y respiraciones profundas, vuelves poco a poco a habitar tu cuerpo, a sentir tus pies en la tierra y a enraizarte en el presente.
Nuestro mantra para esta etapa es: “Yo confío, yo me enraízo”, un recordatorio sencillo, pero poderoso: volver empieza desde la raíz, desde el cuerpo que habitas hoy, tal y como está.
Etapa Tronco: sostenerse en el cambio
Después de plantar la semilla, llega el momento de fortalecer el centro. En nuestra práctica Tronco: sostenerse en el cambio, te invitamos a fluir con un Vinyasa suave y consciente, pensado para activar el tronco y reconectar con esa sensación de sostén interior que a veces se nos olvida.
A medida que te mueves con presencia, descubres que incluso en medio del cambio hay estabilidad… y que tu cuerpo puede ser ese refugio al que siempre puedes volver cuando todo a tu alrededor se transforma. El mantra que nos acompaña en esta práctica es: “Estoy sostenida, estoy estable.”
Porque cada inhalación te recuerda que dentro de ti hay una fuerza que te cuida y te sostiene, incluso cuando la rutina vuelve a tomar forma.
Las últimas etapas del viaje: Expansión y Florecimiento
Después de sembrar, enraizarte y fortalecer tu centro, llegan las fases más luminosas de este recorrido junto a Sol: Ramas y Flor.
Dos prácticas que invitan a abrirte, respirar más amplio y florecer desde dentro, encontrando el equilibrio entre la energía y la calma. Son clases llenas de presencia, ternura y movimiento consciente… un cierre precioso para quienes quieren seguir creciendo desde la raíz.
Si te apetece probarlo, puedes acceder gratis durante 10 días al Aula Virtual de Mamayoga y vivir la serie completa. Durante esos días tendrás acceso a más de 60 horas de clases grabadas, sesiones en directo cada semana y un acompañamiento real,. online y presencial, en esta etapa tan transformadora.
Cómo empezar tu vuelta al yoga
A veces lo más difícil es simplemente empezar, ¿verdad?
Así que hazlo fácil: reserva sin presiones. Elige un día y una hora que encajen contigo, sin buscar el momento perfecto. Empieza donde estés, como estés.
Respira con intención. Pregúntate: ¿Por qué quiero volver? ¿Para calmar la mente? ¿Para mover el cuerpo? ¿Para sentirme más presente?
No hay respuesta correcta. Solo tu verdad, y eso ya es suficiente. Y sobre todo, celebra lo pequeño. Cada clase, cada respiración más profunda, cada postura que te sale un poquito mejor. Porque volver al yoga no va de exigirte… va de volver a disfrutar de ti.

Qué notarás al convertir el yoga en hábito
Cuando vuelves a incorporar el yoga en tu semana, aunque sea solo una vez, lo notas enseguida. Tu cuerpo empieza a colocarse distinto: la postura mejora, las tensiones se suavizan, y sientes que te mueves con más conciencia.
La mente también encuentra su lugar: te notas más centrada, más serena, incluso cuando la vida se pone intensa. Y lo más bonito… vuelves a sentirte acompañada. En Mamayoga no estás sola: hay una Tribu de mujeres que también están volviendo, respirando, aprendiendo a escucharse.
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Puedo retomar aunque haya pasado mucho tiempo sin hacer yoga?
Claro que sí. En Mamayoga adaptamos cada clase a tu momento. No importa cuánto tiempo haya pasado: lo importante es que vuelvas a tu ritmo, con suavidad y sin compararte.
¿Y si tengo poco tiempo cada semana para practicar?
También está bien. De verdad. Puedes probar con la modalidad online, elegir sesiones más cortas o empezar con una clase a la semana. Lo que cuenta no es cuánto haces, sino cómo te sientes al hacerlo.
¿Necesito haber hecho yoga antes para apuntarme?
Para nada. Mamayoga es para todas: para quienes empiezan, para quienes vuelven y para quienes solo necesitan un espacio para respirar. Lo único que hace falta son ganas de cuidarte y de reconectar contigo.


