Tras la locura del postparto por fin te animas a recibir tu primera clase de yoga con tu bebé, con la bebé. Hoy desde Mamayoga te contamos qué necesitas para tu primera clase de yoga prenatal.
Preparándote para el yoga prenatal
En estos primeros pasos del camino de maternidad ya te habrás dado cuenta de que la improvisación queda un poco lejos y que aunque todo acaba cambiando y deberás fluir en todos los sentidos, es mejor tener algún as bajo la manga y dejar las cosas que puedas prever preparadas para evitar disgustos mayores.
Si te preguntas cuándo empezar con las clases tras el parto, que sepas que a partir de la cuarentena, un poco más si tu parto fue con cesárea, es un buen momento para empezar tus clases.

Así que para tu primera clase de yoga prenatal te vamos a explicar algunos consejos y recordar que es lo que necesitas para poder disfrutarla al máximo.
¿Qué necesitas para tu primera clase de yoga prenatal?
Ropa cómoda
No te compliques. Busca una ropa cómoda con la que te sientas bien ahora. Que puedas moverte en todas direcciones con ella y se ajuste a la temperatura, piensa que hay momentos de más intensidad en la clase y otros más relajados.
Si has optado por la lactancia materna, camisetas y sujetadores que la permitan con facilidad. En las primeras semanas es muy normal que el bebé, la bebé quiera mamar durante la clase.
¿Material de yoga, sí o no?
La mayoría de centros, y así lo hacemos en Mamayoga, ponen a tu disposición todo el material de yoga necesario para realizar tu clase de yoga prenatal. Esterillas, cojines, bloques, cintas y mantas. Así que de esta lista ya te despreocupas.
En tu primera clase puedes consultar con el centro, pero lo más seguro es que no tengas que llevar nada de eso.
Muselina
Para mí, uno de los mejores inventos, que además te ayudará en todo tipo de situaciones, es la muselina de algodón. En las clases de yoga prenatal tendrás un gran espacio a tu alrededor o en tu esterilla, donde irá el bebé, la bebé. Coloca una muselina en ese espacio para poder situarlo encima y que se sienta acogido y arropado por ella. También puedes usar una manta del centro debajo y una muselina encima si sientes que la temperatura del suelo o la sala no es la adecuada.
No hace falta que bloquees el movimiento del bebé con cojines ni más mantas. Justamente, en las clases de yoga prenatal y así te lo explicarán en tu primera clase, se quiere favorecer el movimiento natural de bebé, que se aleja bastante de estar encerrado en un cochecito sin moverse.

Estando en el suelo el bebé empezará a moverse de forma natural, los primeros días simplemente mirándote y estirando con más o menos torpeza brazos y piernas. Más adelante empezará a interactuar intentando agarrar objetos con las manos. A medida que su crecimiento prospere, intentará buscar objetos más lejos que igual le hacen girar sobre sí mismo y levantar la cabeza. Estos pasos siguen hasta el gateo y finalmente el andar.
Aunque gran parte del tiempo, sobre todo en estas primeras clases, el bebé esté en tus brazos, poco a poco, con las semanas, irá reconociendo el espacio delante de ti en su muselina como un espacio seguro. Donde mamá llega con la voz, la mirada y las manos, aunque no estemos pegados. Así podrás ir ganando minutos de movimiento donde aprovechar tu práctica.
Intendencia del bebé
Aunque los centros y las propias compañeras te podrán ayudar en caso de un “incidente”, es común llevar algo de intendencia para poder cambiar al bebé: una muda completa, pañales desechables o de tela si usa, toallitas o paños para limpiarle, etc.
En el caso de que la lactancia sea con biberón también te aconsejamos traerlo para igualmente parar a ello si lo necesita el bebé, la bebé.
Motivación
Existen muchos motivos para empezar con tu primera clase de yoga prenatal. Encuentra el tuyo aunque sea que te hayan dicho que vale la pena.
Aquí te dejamos algunos para que te vayas convenciendo:
- Tiempo para ti, compartido con el bebé, la bebé. No hace falta que te despegues de él o ella y menos en las primeras clases.
- El soporte de la tribu. Comparte con más madres en tu misma situación. Verás mamás, con bebés ya mayores, que te motivarán a avanzar en tu práctica.
- Reconocimiento de tu suelo pélvico y toda tu estructura física tras el parto. Los movimientos te ayudarán a tomar consciencia de tu cuerpo.
- Recuperación física paulatina de forma suave y agradable.
- Son espacios pensados para mamás con bebés. Vas a encajar ocurra lo que ocurra, aunque el bebé se pase toda la clase llorando o en tus brazos.
- Trucos y respiraciones para los momentos no tan agradables de la maternidad.
- Espacio y tiempo para compartir. Y es que las clases yoga de prenatal no solo se trabaja el cuerpo físico, también son un punto de soporte emocional a la locura del postparto.
Como ves, no necesitas muchas cosas para tu primera clase de yoga prenatal, solo estar preparada para el caos absoluto. Algunas clases serán muy productivas con el bebé durmiendo y tú a tope de energía, otras serán emocionales con abrazos, llantos, besos y el compartir de las madres.
Solo me queda invitarte a dejarte acompañar por la tribu Mamayoga y nuestras clases de yoga prenatal.


